dimarts, 9 d’agost de 2011

Deportistas y crisis

Todos nos quejamos de los grandes sueldos de los banqueros, de todo lo que tienen, siempre ganancias y cuando fallan nosotros los rescatamos.  Bien, cuando necesitamos dinero también lo pedimos a los bancos, ellos los dejaban y nosotros conseguíamos nuestros coches, casas... quedando hipotecados para siempre, por generaciones.  Así que pedimos que los banqueros ganen menos y repartan más.

En este artículo de "Time", nos hablan de nuestra doble moral con los deportistas, que ganan millones por jugar con pelotas, grandes, pequeñas, medianas u ovaladas, y nadie pide que sus beneficios vayan a los impuestos de todos, por lo que producen deberían ayudar más a la sociedad, pero nada, continúan siendo multimillonarios adorados por sus fans.  Nadie les ataca por el dinero que ganan, otros dirán que producen -como los banqueros, que cuando las cosas van bien son geniales-, pero su imagen continua siendo tan buena como antes de la crisis.  El sueldo medio de un jugador de la NBA es de 3.5 millones de dólares, por jugar a baloncesto, nadie pide que un mayor porcentaje de este dinero vaya a las arcas públicas.


Why Do We Cheer for NBA Stars But Not for Bankers?

There was something dramatic and striking about the Dallas Mavericks’ victory over the Miami Heat in the NBA Finals on Sunday. No, it wasn’t the caliber of play – which was high – nor the sight of the vaunted Miami “Dream Team” falling just short of their pre-ordained championship season. Rather, it was the stark contrast of the multimillionaire players of a multi-billion dollar league arousing not the animosity but the passion of millions of fans who are almost certainly not faring as well.
The median salary for an NBA player is among the highest in professional sports, at around $3.5 million a year. While NBA franchises don’t command the price tag of a baseball team, a football team, or global soccer clubs, they still have a hefty value of nearly half a billion dollars. And they attract billions in advertising revenue, with the finals this year commanding about $450,000 for a 30-second spot, which may be less than a comparable spot for the Super Bowl but ends up being more total revenue when you consider that it is recurs for a minimum of four finals games and in this year’s case, six.

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dijous, 4 d’agost de 2011

El Horror, la Muerte, la Guerra.

Una de las fotos más tristes que he visto jamás, encontradas hace pocos meses y publicadas en el New York Times.
Una madre con todos sus hijos, sin su marido, llevando todo el peso de la tristeza, sufriendo por ellos, esperando un futuro, en Bielorrusia durante la ocupación nazi, ¿qué culpa tienen ellos de los sueños de un puñado de locos?
La realidad que pocas veces nos muestran los libros de historia.
Cuando mi hija me pregunte donde están ahora, les contaré que todos crecieron, que el padre volvió a casa, que jamás pasaron hambre, que nunca conocieron el infierno de los campos de concentración, que fueron felices y el mundo de Disney se trasladó al centro del infierno. Sé que miento, pero no quiero pensar lo contrario.