dimarts, 23 de setembre de 2008

Crisi

Aquest es el nou escrit de la columna que publico irregularment a Cornudellaweb, dintre de la secció El meu pacient.

Després de molt de temps ha tornat el meu pacient. Les vacances son curtes i la feina es llarga. Pren menys Viagra, cuida més la seva titola i ja no gasta res en dones de carretera o de bars perduts on casualment sempre et trobes a tothom. Diu que es la crisi, el moment on hem vist l’autèntic capitalisme, el que es caga als gallumbos quan les coses van malament i et miren per sobre l’esquena quan van bé. Es un negoci privat, pots fer el que vols, però quan ho has perdut tot vas a demanar a l’Estat, perquè t’ajudi, on eren els vostres ajuts quan els pisos estaven pels núvols? On era la vostra solidaritat quan no hi havia pasta per les escoles? On vàreu amagar el vostre cor quan no hi havia un “duro2 per fer hospitals? No, el que van fer va ser comprar hipoteques d’alt risc amb la pasta dels pobres clients, hi ho van perdre tot. Perquè collons creus que es deien hipoteques d’alt risc? Dons perquè eren negocis arriscats, i quan hi ha un risc hi pot haver una pèrdua important. A cagar, ara tots tenim que pagar la crisis dels milionaris, quan arribi la meva crisi també trucaré a la casa de la Mamà Estat per un ajut. Que cabrons, com diu l’imitador del President Maragall, potser el millor president que ha tingut aquest país.

Parlem de Catalunya, el meu pacient s’aixeca de la cadira, mou la seva mà a la butxaca de la camisa, com si volgués fumar, però no troba el cigarret o recorda que està en una consulta mèdica. Torna a seure i deix anar un renec. Quin cony de nació que ens ha tocat, els nostres polítics es passen tot el dia demanant tres mil milions d’euros, diuen que amb aquesta pasta es faran carreteres, hospitals, ambulatoris, canals per la sequera i no se quantes coses més. Si vas a un poble del Pirineus et diran que la pasta serà per asfaltar el seu camí de bens, a Barcelona et diran que es per fer pàrkings públics o a Reus et diran que les monedes son per desenterrar a Gaudí i demostrar que era d’aquesta vila, i no de Riudoms. Quins collons que tenen. Després veus que el germà del Carod va a París d’ambaixador sense ambaixada, quaranta cotxes de luxe a la Plaça de Sant Jaume –tots pagats per nosaltres-, estudis inútils –pagats a preu d’or- d’activitats estúpides (parlo dels tres folis que parlaven del parchís, pels quals la Generalitat no se quants mils d’euros va pagar), i no fan res. No os adoneu que sol volen la pasta per repartir-la entre ells?

Li dic que segui, li prenc la tensió, la te alta. A mi també m’ha pujat, tanta gent prenent-nos el pel i nosaltres aquí currant, per pagar els impostos que els donen de menjar i a mi hem fa passar gana.

dijous, 18 de setembre de 2008

Un matí de Castells

Aquest es el relat que he presentat en el 74è joc literari del blog “Tens un racó dalt del món”. A veure si us agrada.

Era el matí que havien d’aixecar el quatre de nou, havia estat la nit en que la seva amant va tornar amb el seu marit, feia massa fred al costat del home de la gelateria, tot el dia entre glaçons li havia congelat el cor.
La colla era verda, l’enxaneta era blanc, el suor relliscava en els cabells dels calbs, amunt, amunt, les gralles es pegaven al cervell de l’adolescent amb ressaca, aroma de Festa Major.
Una cervesa va caure a terra i es va barrejar amb la sang que sortia de la pinya de braços. Una ganivetada per la dona que va tornar, un altra pel fill que ja era meu, la tercera una barreja d’odi i vodka, la darrera perquè ja no tenia a ningú que estimar.
El castell va pujar mentre la vida fugia entre les mans dels castellers que no miraven al cel.

dimecres, 17 de setembre de 2008

El mundo es maravilloso


Piensa en otro Ayuntamiento y el cartelito te sirve igual. Las calles las pagamos nosotros y debemos pagar de nuevo para utilizarlas, supongo que somos gilipollas.


Precaución, esta máquina no tiene cerebro, utilice el suyo. Cada día hay más personas que son como máquinas.



La gente que tire objetos a los cocodrilos estará obligada a recogerlos. Invita a tus enemigos íntimos al zoo y borra un problema de tu agenda.




Conduzca con cuidado, en esta ciudad tenemos dos cementerios y ningún hospital. Lo bueno es que ningún médico la cagará contigo.







Nuevo concepto de firmas por triplicado. El arrendador y el arrendatario se convirtieron en presidente y vicepresidente de Lehman Brothers, el banco americano que se ha ido a tomar por saco, lo que rompió la avaricia.










No tirar colillas al suelo, queman las manos y las rodillas de los clientes. Este cartel hubiera evitado muchas visitas a urgencias, sobretodo los fines de semana por la noche que me tocaba pringar

El bar está cerrado porque no está abierto, de entrada parece lógico, pero tiene su dificultad entenderlo cuando se larga la luna y llega el sol.


dimecres, 10 de setembre de 2008

Frases del mundo del rugby (2)

Del cuatro para atrás están ahí por que al rugby hay que jugar con 15.

Lo único que no está hecho para jugar al rugby son las orejas.

El objetivo no es acabar con la vida deportiva del apertura.

A planificar se aprende planificando, de la misma manera que a follar se aprende follando.

Jugamos a ser generosos con los demás: que me plaquen a mí, y tú marcas el ensayo.

Los jugadores de deportes de equipo tienen menos posibilidades de tener un accidente de tráfico gracias a su visión periférica, y a pensar "a ver que me va a liar este h.p."

Atacar por el eje profundo es penetrar, y penetrar no es chocar sino atacar el intervalo. ¿Cómo ingresamos a un bosque, chocando árbol por árbol o penetrando por el espacio que hay entre ellos? (Pierre Villepreux).

Aún ganando se puede ser un perfecto perdedor, y perdiendo se puede sacar de esa experiencia, una enseñanza que en el futuro puede convertir esa derrota en triunfo.

Deporte de villanos, jugado por caballeros.

Haciendo gala de una gran desenvoltura hacia las reglas de fútbol que en aquellos tiempos se jugaba, corrió por primera vez con la pelota entre las manos, dando así origen al hecho diferencial del juego de rugby. Lápida de William Web Ellis (Inventor del Rugby)

Ningún jugador a lo largo de un partido tiene más de un minuto la pelota en sus manos. En los restantes 79 minutos su función es estar en constante apoyo.

No todo jugador puede llegar a ser un internacional, ya que un entrenador no puede meter lo que Dios dejó afuera.

"Viejo, me gusta el rugby y hasta que reviente te lo voy a seguir practicando." Ernesto "Che" Guevara.

dilluns, 8 de setembre de 2008

Un profundo retrato del fracaso, "The Westler"

Os dejo la crítica que Carlos Boyero ha publicado en "El País" de "The Westler", última película de un tipo, Mickey Rourke, que ha vivido como ha querido y no ha dejado de cometer errores, como él ha reconocido, pero, ¿quién no ha cometido errores?

"Sorpresas te da la vida", cantaba Rubén Blades al certificar el estupor del matón de esquina Pedro Navaja al comprobar éste cómo le mandaban al otro barrio. Yo me acabo de llevar una sorpresa muy grata al final de la Mostra con un director y un actor de los que sólo podía esperar lo peor, hacia los que albergaba infinitos y contrastados prejuicios.
El actor se llama Mickey Rourke. La primera vez que le vi en una pantalla, en la inteligente comedia Dinner, me pareció que tenía estilo, chulería y gracia. Virtudes confirmadas en el legendario personaje que le encargó Coppola en La ley de la calle, en el papel de aquel antiguo príncipe de la calle conocido como El Chico de la Moto que regresa a su viejo territorio en estado de descomposición interna, sin ganas de sobrevivir, incomunicado con la realidad, asumiendo su agonía. Rourke desprendía misterio, sensualidad, sufrimiento e hipnosis en aquella memorable creación. Todo ello degeneró después en histrionismo de la peor clase, amaneramiento, vacuidad, sobreactuación en una carrera a la deriva. Así como hay actores y actrices que te seducen siempre, que te compensa verlos y oírlos independientemente de la calidad de sus películas, hay otros que te cargan y que no te los crees nunca. Con Rourke me ocurría lo segundo.
En cuanto al director Darren Aronofsky, glorificado autor de Pi, Réquiem por un sueño y The fountain, alimentaba todo tipo de miedos. No me gustaba su retorcido sentido visual, sus diarreas imaginativas, sus pretensiones líricas, su espesura temática, su abuso de la simbología.
Aronofsky dirige The wrestler y la protagoniza Mickey Rourke y me parece una película espléndida, un penetrante retrato del fracaso, de ambientes sórdidos, de gente acorralada y sola en busca de un respiro y de su última oportunidad. Está a la altura de las extraordinarias Fat city, de John Houston, Réquiem por un campeón, de Ralph Nelson, y Million dollar baby, de Clint Eastwood.
Rodada sin afanes experimentales, con lenguaje clásico, con tenebrosa claridad, habla de un antiguo campeón de lucha libre al que la vida le ha pasado factura, en ruina física y moral, intentando sobrevivir con peleas amañadas en antros deprimentes, buscando la imposible comunicación con una hija desdeñosa y perdida, intentando en vano refugiarse en una striper adulta y endurecida, con su organismo a punto de estallar y con el ánimo encogido, intentando aliviar o engañar a su desolación con alcohol y drogas.
Aronofsky logra que te salpique la tragedia de este ser a la deriva, que desees su problemática redención, que sientas piedad y ternura hacia este animal íntimamente herido. Crea una atmósfera asfixiante, encuentra el tono auténtico para que te creas a esos perdedores, para que sientas su desgarro y su miedo.
Imagino que los maquilladores no han tenido que esforzarse mucho para que el abotargado y monstruoso rostro de Mickey Rourke transmita la sensación de una persona acabada. Si cada uno dibujamos nuestra propia cara a partir de una edad y de las experiencias vitales, la del destrozado Mickey Rourke impresiona, te está hablando del infierno terrenal. La presencia, la gestualidad y los movimientos de este hombre, lo que muestra por fuera y lo que sugiere que le está ocurriendo por dentro es una geografía de la devastación. Su interpretación está más allá del elogio. The wrestler desprende sentimiento y credibilidad, te conmueve y la recuerdas.
No acostumbro a hacer quinielas con el palmarés de los festivales ya que siempre me equivoco, mi gusto pocas veces está de acuerdo con el de los jurados. La lógica debería repartir los premios de una sección oficial que ha sido bochornosa entre las tres únicas películas que atesoran calidad. Tienen un grave problema y es que además de ser transparentemente buenas son cine parido en Estados Unidos, algo que suele provocar alergia en el presunto rigor intelectual y estético de los jurados. Se titulan The burning plain, The hurt locker y The wrestler y las dirigen Guillermo Arriaga, Kathryn Bigelow y Darren Aronofsky. Esperemos que Wim Wenders y sus compañeros también reconozca lo evidente. Y si no, da igual.