dimarts, 17 de maig de 2011

Un par de microrelatos.

Mi amigo Gilber Fadda me ha mandado un par de microrelatos.
A mi me han gustado bastante, os los dejo aquí para que los disfrutéis.


Le llevé durante años, cuando salía por las mañanas en busca de los caminos y las aventuras que el bosque podía ofrecerle a su imaginación infantil. Le llevé cuando era adolescente y se perdía en el río para bañarse en él o cuando se escondía de las miradas tras los arbustos para ver a las chicas en bikini. Ahora descanso aquí, recubierta de barro y olvido en la orilla del Fluvià, esperando que el río crezca y se lleve la nostalgia de una bici oxidada.



Lucia despertó en la noche llorando. "Avoa, avoa" gritaba entre sollozos. Se abrió la puerta, entró en la habitación como una sombra. Se acercó a la cama, la miró con sus ojos verdes sin pestañear, sin pronunciar palabra. Entonces Lucía sonrió, y cuando vio que abandonaba la estancia supo que su abuela seguía en la casa, aunque sus ojos ya no fueran marrones, ni su pelo blanco sino negro, y caminase a cuatro patas dando las buenas noches con un maullido.
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