divendres, 7 de novembre de 2008

Premio Planeta 2008

Os dejo la crítica que se publicó en La Vanguardia del último Premio Planeta, para abrirse las venas, según el crítico. Por veinte euros y cincuenta céntimos, puedes comprar tres clásicos de bolsillo -a seis euros cada uno-, y te sobrán dos euros y medio para un par de cafés o un paquete de tabaco, que aunque uno no fume parece que comprar cigarrillos es un acto de rebeldia contra lo políticamente correcto, y joder por joder no es tontería, almenos jodes.

Fernando Savater La Hermandad de la Buena Suerte, PLANETA, 288 PÁGINAS 20,50 EUROS, PREMIO PLANETA 2008 .

J. A. MASOLIVER RÓDENAS - Ignoro cuáles son las leyes del mercado, pero salta a la vista que los libros más vendidos son siempre los más accesibles a lectores que confunden lectura con literatura. Libros que se limitan a contar historias, cuanto más alejadas de la realidad mejor, sin afán ninguno de renovación, es decir, convencionales y complacidas. Si el personaje es polémico, valor añadido. Fernando Savater (San Sebastián, 1947), filósofo con una enorme capacidad de comunicación (lo que explica éxitos de ventas como el de su libro más conocido, Ética para Amador),escritor prolífico con más de setenta títulos a cuestas, independiente, radical en sus ideas libertarias primero y en las liberales de ahora, miembro fundador de Unión, Progreso y Democracia e impulsor del Manifiesto por la lengua común,es, pues, un personaje mediático a la medida de un premio.

No soy tan torpe como para dejarme afectar negativamente, a la hora de juzgar un libro, por una forma de ver el mundo tan opuesta a la mía. Además, valoro en Savater su independencia, su inteligencia, su agudeza y su falta de arrogancia intelectual. Me permito poner en duda, en cambio, los méritos literarios de la novela que le ha valido el premio Planeta 2008, La Hermandad de la Buena Suerte,lo que no quiere decir que no merezca ser la ganadora. Para empezar, no es la novela detectivesca que se nos ha hecho ver, sino una simple novela de aventuras en torno al mundo de la hípica. El argumento es bien simple: el caballo Espíritu Gentil,ganador, entre otros, del Gran Critérium de Longchamp, el Deshurst de Newmarket o el Derby de Epsom, sólo consiguió quedar tercero en la Gran Copa, ya que no lo pudo montar el magnífico jinete Pat Kinane. Su propietario, don José Carvajal, el Dueño,en su empeño por vengarse de su rival Ahmed Basilikos, el Sultán,trata de localizar en vano a Kinane, que ha desaparecido misteriosamente, ya que con él la victoria estaría asegurada.

Para averiguar su paradero acude al servicio de Samuel Parvi, el Príncipe (hijo del asesinado mercenario de gama alta Israel Parvi, el mítico el Rey),a quien acompañan Alan Circus, el Profesor,Karl Zauf, el Doctor,y Fidel Infante, el Comandante.A la narración en tercera persona se intercalan capítulos en la voz del Profesor,aventurero y mercenario, "peripuesto y retórico" admirador de Franciscus van den Borken, con una "permanente disponibilidad para el llanto", que se dirige, en forma de diario, a su fallecida esposa Lucía. El Doctor se confiesa, por el contrario, "un hombre de formación científica", un racionalista interesado por la ciencia. El Comandante,sucesivamente guerrillero y paramilitar, se ha puesto al servicio del Príncipe "por la promesa que le hizo a su padre de velar siempre por él" (promesa que será decisiva a la hora de resolver el amable final de la novela), y a sus dotes de mando une la supuesta sagacidad del detective: es él quien deducirá que Kinane ha sido raptado y el que les conducirá a la isla Leonera, donde lo ha secuestrado el Sultán.

Pero antes de llegar a la isla del feliz desenlace se suceden una serie de aventuras, muchas de ellas divertidas digresiones fuera de lugar, otras descabelladas, sin la mínima intención de resultar verosímiles. Pese a que nos movemos en el mundo de la hípica, un mundo que Savater conoce como pocos, y pese a que hay una gran tradición de literatura y cine en torno al tema, en general los comentarios son banales y dicen muy poco al lector. La vasta producción del autor nos obliga a creer que conoce su oficio y lo que aquí se ha propuesto. Pero lo que se ha propuesto es muy poco, con menos inventiva que el Savater ensayista, y con una sensación de improvisación y una considerable dosis de recursos fáciles. Empezando por los nombres, entre ellos el de una Susana Lust muy poco lusty o lujuriosa, o la isla Leonera, con sus obligados leones, por no hablar de los apodos. Sólo en el nombre del caballo, Espíritu Gentil,hay cierta sutileza: porque es la cantante Siempreviva quien lo ha descubierto (por lo que no se inspira en la tradición renacentista sino en la conocida ópera de Donizetti Elisir d´amore)y porque en realidad se trata de un purasangre arisco, violento y difícil de montar.

La novela es sin duda amena pero no está dirigida, remedando la clásica sección de La Codorniz,"al lector más audaz e inteligente". Las aventuras rozan la puerilidad y, desde luego, la hilaridad (la conversación entre el Doctor y Narciso Bello). Y lo peor es que el absurdo va in crescendo,como si el escritor necesitase terminar la novela y no encontrase el final adecuado (por más que el primer capítulo anuncie ya el último: los ordenadores son responsables de la circularidad de tantas novelas). Crónica de un crescendo anunciado: la presencia del ratero Pinzas, la totalmente absurda del terrorista Abdulá, la isla poblada de leones y el mismo desenlace. El Fernando Savater pensador y polemista (aquí sólo tímidamente visible en sus reflexiones sobre la necesidad y el azar) nos estimula infinitamente más.
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